Wrestling femenino, supercerdos y el eterno desprecio de Nolan

Wrestling femenino, supercerdos y el eterno desprecio de Nolan

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Julio, mes de calor, bochorno y buenos estrenos. En este programa repasamos las novedades que han salido en nuestros medios de suscripción favoritos y además… :

Leemos unos comentarios muy largos, casi casi como el Señor de los Anillos ( guiño, guiño)
Hablamos sobre War Machine y Okja, los últimos estrenos de Netflix que Christopher Nolan ha criticado.
En series hablamos de lo que nos ha gustado Glow, su historia real, de Castlevania y su sadismo…
PSN Plus! Until Dawn, ¡Has sido tu! y Game of Thrones de Telltale

Y como guinda del pastel, ahogamos las penas confesando que tenemos reservada nuestra Super Nintendo Mini…

¡Hasta el siguiente programa!

Una respuesta

  1. Tremendo podcast, me habéis acompañado mientras terminaba un puzzle de 1000 piezas que me ha quedado precioso.
    Me he quedado con ganas de dar un apunte sobre el desarrollo de videojuegos de hoy en día, mientras rajábais de que ya no tenemos los buzz y los singstar de antaño (aunque yo me alegro mucho de no tener ya que comprar micros y guitarras de plástico para jugar juegos sociales). Me ha hecho reflexionar sobre una especie en extinción: el juego B. Si no os molesta, os suelto un rollo.

    Es un hecho que a la llegada de la generación XB360 y PS3 el desarrollo de videojuegos se encareció de manera exponencial: en su día un Doom lo hacían 5 desarrolladores durante 8-10 meses y ahora los créditos de un Rayman Legends son 16 minutos de nombres y nombres. Al mismo tiempo, internet ha dado una oportunidad de oro a la propagación del juego indie, fabricado por dos o tres personas, cosa que nos ha dado perlas más experimentales como Super Meat Boy, Her Story, Fez, Firewatch, Amnesia y tal, sin apenas costes de distribución y ausencia de copias físicas.

    Así pues, las grandes empresas gastan millonazos en fabricar y promocionar triples A con poco riesgo (básicamente secuelas de CoDs, AssCreeds y FarCrys) y los soñadores jovenzuelos te harán un indie. Queda un hueco enorme enmedio donde antes había los Crackdowns, los Comandos (¡perla espaÑola!), los Psychonauts. Juegos con presupuesto menor pero hechos por un estudio completo de 30-50 personas, que engrosaron el catálogo de juegos de la PS2 y las máquinas previas. A partir de la era PS3 un estudio menor no se puede permitir un fracaso: no vender lo esperado significa la quiebra para el estudio. Por el camino han quedado THQ, Lionhead y tantas otras… las bajas ventas de Brütal Legend casi cierran Double Fine, que no se han vuelto a arriesgar y ahora sacan títulos menos ambiciosos.
    A esto cabe añadir la menor venta de consolas: antes toda casa tenía una play, ahora todo el mundo tiene… un iPhone. Son tendencias, son lo que son. El consumidor de videojuegos actualmente es un público especializado, más selecto, que comprará la crême de la crème informado por metacritics, foros y podcasts (guiño guiño). No lo vas a engañar con una portada bonita. Ésto provocó que el primer año de PS4 fuera una tremenda sequía con tan sólo remakes. ¡Qué fresco nos pareció aquél Shadow of Mordor!

    Sí que es cierto que actualmente hay un pequeño resurgimiento del título B, como sería un Rocket League, un Life is Strange o Until Dawn, gracias a que aún queda algun estudio sin quebrar. Así pues, ¡un brindis por la supervivencia de los juegos B!

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